Consulta de Insuficiencia Cardiaca

En España un 5% de la población sufre insuficiencia cardiaca, una cifra que se sitúa por encima de la media de otros países desarrollados. Esta patología cardiaca es crónica y, en muchas ocasiones, no presenta síntomas durante muchos años. Esto empeora su pronóstico, ya que si no es diagnosticada y tratada correctamente puede afectar gravemente a nuestra salud.  

En el Hospital La Paloma hemos creado una consulta especializada y multidisciplinaria para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la insuficiencia cardiaca por 259€. Nuestra finalidad es mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes, disminuir la mortalidad y favorecer el autocuidado.  

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  • Consulta con médico internista. 
  • Radiografías. 
  • Electrocardiograma. 
  • Ecocardiograma.
  •  Informe de resultados.
  •  Plan de tratamiento. 

La Insuficiencia Cardiaca es una enfermedad crónica y degenerativa que afecta al corazón. Concretamente, produce un desequilibrio entre la capacidad del corazón para bombear sangre y la necesidad que tiene el organismo. Por lo tanto, no llega suficiente oxígeno y nutrientes a los órganos. 

Se puede produce a cualquier edad, aunque es más habitual en pacientes de edad avanzada.  

 

Podemos diferenciar dos tipos de insuficiencia cardiaca: 

  • Crónica. En este tipo de insuficiencia cardiaca los síntomas se intensifican gradualmente con el paso del tiempo y es la más frecuente.  
  • Aguda. Los pacientes que padecen este tipo de insuficiencia cardiaca notan los sintomas de forma repentina y son muy graves.  
  • Fatiga, ya que hay una insuficiencia de oxígeno en el organismo 
  • Acumulación de sangre que puede salir por los vasos sanguíneos y congestionar los pulmones 

El desequilibrio en el corazón que provoca la insuficiencia cardiaca se puede originar por un fallo en el corazón como un problema propio del paciente o por una deficiencia en la capacidad de reacción del mismo 

También hay patologías que pueden causar insuficiencia cardiaca como pueden ser la cardiopatía isquémica, miocardiopatías, valvulopatías o arritmias.  

Otras patologías que la generan son aquellas que provocan un aumento de la demanda de sangre y que provoca que el corazón sea incapaz de atenderlo (anemia, presión arterial alta, enfermedades de tiroides, fistulas arteriovenosas…) 

 

Es posible que la insuficiencia cardiaca no presente síntomas durante mucho tiempo, pero cuando aparecen estos son los más frecuentes: 

  • Falta de aire.
  • Mala tolerancia al ejercicio físico. 
  • Cansancio por leves esfuerzos. 
  • Respiración fatigosa. 
  • Dificultad para respirar tumbado. 
  • Falta de apetito. 
  • Tos seca y persistente debido a la retención de líquido en los pulmones. 
  • Mareo o confusión por falta de flujo sanguíneo en el cerebro. 
  • Retención de líquidos o disminución de la orina por flujo insuficiente a los riñones. 

En primer lugar, el especialista elabora una historia clínica detallada del paciente, donde incluirá los factores de riesgo cardiovascular, antecedentes de patologías cardiovasculares, infecciones recientes… 

A continuación, realizará una exploración física para comprobar los valores de la tensión arterial y también de la frecuencia cardiaca. Para tener más información realizar un electrocardiograma y un ecocardiograma, además de radiografías.  

Con los datos obtenidos llega a un diagnóstico sobre si el paciente presenta o no insuficiencia cardiaca.  

En otros casos puede solicitar el médico pruebas adicionales como pruebas de esfuerzo o análisis de sangre.  

 

Existen tratamientos eficaces para retrasar la evolución de la insuficiencia cardiaca y mejorar la calidad de vida y esfuerzo del paciente. Entre ellos destacan ciertos fármacos, cambios en el estilo de vida y uso de marcapasos o desfibriladores automáticos implantables.  

En casos más graves se realiza un tratamiento quirúrgico (bypass o angioplastia, cirugía de recambio valvular o trasplante cardiaco).

Se debe consultar al médico cuando sienta: 

  • Dolor en el pecho. 
  • Debilidad. 
  • Desmayos. 
  • Latidos rápidos o irregulares en el corazón. 
  • Falta de aire repentina y grave. 

En estos casos, hay que evitar automedicarse y se debe consultar con el médico. 

  • Presión arterial alta. 
  • Enfermedad de las arterias coronarias. 
  • Ataque cardiaco. 
  • Diabetes. 
  • Ciertos medicamentos para la diabetes o para otras patologías.  
  • Apnea del sueño. 
  • Defectos cardiacos congénitos. 
  • Valvulopatía. 
  • Infección viral que dañe el músculo cardiaco. 
  • Consumo de alcohol y tabaco. 
  • Obesidad. 
  • Latidos del corazón irregulares. 

Para prevenir la insuficiencia cardiaca es fundamental mantener bajo control los factores de riesgo. Además, se deben implementar hábitos saludables en la rutina diaria; no fumar, controlar la presión arterial y diabetes, mantenerse físicamente activo, consumir alimentos saludables, tener un peso sano y reducir el estrés.  

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