Intervenir de manera inmediata ante un traumatismo es fundamental puesto que una correcta actuación previa puede prevenir posteriores lesiones. A través del servicio de Urgencias 24 horas del Hospital La Paloma, en Gran Canaria, donde contamos además con una Unidad de Cuidados Especiales, recibimos muchos casos de personas que han sufrido un traumatismo. No siempre, en la espera mientras acuden a Urgencias, actúan de la manera más óptima para su posterior recuperación.
Cuando el traumatismo ha sido más grave, aún es más importante que se actúe con calma pero con determinación y conocimiento. Especialmente delicados son algunos traumatismos como los craneales, donde la correcta actuación en la espera puede salvar literalmente la vida.
En el Hospital La Paloma disponemos de una Unidad de Lesionados de Tráfico. Pocos centros sanitarios disponen de unidades específicas para estos casos. Pero gracias a que estamos adheridos al convenio nacional entre la Unión Española de Entidades Aseguradoras (UNESPA), el Consorcio de Compensación de Seguros y la Federación Nacional de Hospitales, y a que prestamos un servicio muy específico y de alta calidad, nos hemos convertido en referentes en la atención de lesionados en accidentes de tráfico.
Una unidad desde la que precisamente hemos podido observar la importancia de saber actuar ante los traumatismos. Cierto que disponemos de los mejores especialistas y la última tecnología para atender a cualquier tipo de pacientes, sea cual sea su estado. Pero si ese paciente y su entorno han sabido responder antes de la atención sanitaria, es probable que puedan minimizarse los daños, e incluso los tiempos de hospitalización.
Qué debes hacer ante un traumatismo
Hoy repasamos qué debes hacer ante un traumatismo, y la primera indicación es mantener la calma pese al estado que pueda presentar el accidentado. Hay que valorar la gravedad del traumatismo. Puede ser que solo haya dejado una contusión simple, que puede manifestarse con enrojecimiento de la piel. O puede derivar en contusiones más graves como pueden ser:
– Equimosis: considerada contusión de primer grado, se manifiesta porque se rompen pequeños vasos sanguíneos que hay en la dermis, apareciendo lo que conocemos como un cardenal.
– Hematoma: aparece una mayor coloración debido a que la sangre se acumula en mayor cantidad en esa zona, al mismo tiempo que también puede aparecer una inflamación. Se considera una contusión de segundo grado.
– Necrosis: se considera una contusión de tercer grado, puesto que se produce la muerte de la piel y de los tejidos.
Una contusión leve no nos obliga a acudir al servicio de Urgencias pero sí debemos de estar atentos ante otras señales que pueda presentar el paciente como palidez, mareos, alteraciones en la visión, vómitos, pérdida de conocimiento, parálisis… Si más allá de la manifestación física, el paciente se aqueja de un dolor intenso, puede ser un esguince o incluso una fractura. Si además del enrojecimiento no puede mover la articulación, es posible que sea un esguince, la separación momentánea de los huesos de una articulación. Entre los cuidados de primeros auxilios se recomienda no forzar el movimiento, sino al contrario: inmovilizarlo mediante un vendaje compresivo. También es recomendable mantener en alto el miembro lesionado. Para el dolor puede ayudar aplicar frío, por ejemplo, cubriendo en un paño una placa de hielo sobre la zona afectada.
Si el dolor es aún más intenso, y además se puede observar una cierta deformidad de la articulación, es posible que se haya sufrido una luxación o dislocación, muy frecuentes en caídas, accidentes deportivos o de tráfico. Del mismo modo, también puede ser o estar acompañada de una fractura, que es la rotura del hueso. Al igual que en los esguinces, pero aún con más insistencia, es importante no mover la parte del cuerpo afectada. Primero se debe retirar cualquier elemento que pueda molestar, como anillos, relojes, pulseras… Para, a continuación, proceder a inmovilizar la zona, siempre en la posición que esté. No debe cambiarse ni moverse de lugar al lesionado.
Debe atenderse también a si la fractura es cerrada o abierta, ya que en este último caso debe limpiarse con suero o agua la zona afectada, sin frotar, y cubrirla a continuación con una gasa estéril.
Traumatismos craneales
Además de valorar el daño debe atenderse a cuál es la zona afectada, siendo la cabeza la parte más delicada. Un golpe en la cabeza en un niño, por ejemplo, puede aparentemente no tener una señal externa, pero derivar en un problema interior. De ahí la recomendación de no dejar que se duerma tras un golpe importante.
La razón por la que los traumatismos de cabeza son especialmente alarmantes es porque pueden no presentar síntomas externos como heridas o fracturas, pero haberse producido una conmoción cerebral. De ahí que se deba atender al estado del paciente en los minutos y horas siguientes.
Se debe controlar la respiración así como las funciones del lenguaje para advertir si todo está correcto. Y atender a otro tipo de señales como son la conciencia, los posibles vómitos o mareos. Si la herida presenta algún tipo de objeto clavado, este no debe retirarse. Tampoco se le debe dar líquidos al paciente, aún menos si está inconsciente.
Es importante detener cualquier sangrado, presionando con una tela fuertemente sobre la herida, pero al mismo tiempo no mover al paciente. Nadie puede, por ejemplo, moverlo de sitio si cree que puede presentar una fractura craneal. En definitiva, los primeros auxilios pueden salvar la vida.











