Consulta para Enfermedades Hepáticas

Las enfermedades hepáticas impiden un correcto funcionamiento del hígado. Las más frecuentes en nuestra sociedad son las hepatitis A, B y C, la cirrosis y la hemocromatosis. Si no son diagnosticadas y tratadas a tiempo pueden conllevar una insuficiencia renal, que pone en riesgo la propia vida.  

En la Consulta para Enfermedad Hepáticas del Hospital La Paloma realizamos un estudio completo tanto del metabolismo renal como hepático para descartar o diagnosticar la presencia de estas patologías. Tendrás un informe completo con el resultado de todas las pruebas y un plan de tratamiento.  

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*Consulta condiciones en el hospital

  • Consulta médico internista 
  • Estudio metabolismo renal (cloro, creatinina, potasio, sodio y urea) 
  • Estudio metabolismo hepático (bilirrubina total, fosfatasa alcalina, glucosa, GGT y GPT) 
  • Informe de resultados 
  • Plan de tratamiento 
  • Seguimiento 

El hígado es el órgano más grande del cuerpo y su función es ayudar a diferir los alimentos, eliminar toxinas y almacenar energía.  

Cuando hablamos de enfermedad hepática hacemos referencia a aquellas que impiden que el hígado funcione con normalidad. Hay diversas enfermedades que pueden afectar al hígado. Estas son las más frecuentes: 

  • Enfermedades causadas por virus (hepatitis A, B y C) 
  • Enfermedades por el consumo de drogas, venenos o toxinas (hígado graso, cirrosis). 
  • Cáncer de hígado. 
  • Enfermedades hereditarias (hemocromatosis, enfermedad de Wilson). 

Los síntomas son muy variados según el tipo de enfermedad que presenta el paciente. Por lo general, manifiestan los siguientes: 

  • Hinchazón del abdomen y piernas 
  • Crea moretones con facilidad 
  • Cambio en el color de heces y orina 
  • Ictericia en piel y ojos 

La hepatitis se caracteriza por una inflamación del hígado debido al consumo de alcohol, infecciones, depósitos de grasa… Las virales y más conocidas son la hepatitis A, B y C. La letra indica el tipo de virus que está presente.  

El virus se transmite por el agua y aparece en las heces. Suele adquirirse por el consumo de alimentos o agua contaminadas. Una vez que se pasa se desarrolla una inmunidad de por vida contra el virus.  

Los síntomas pueden aparecer y desaparecer durante 6 meses. Por lo general, no es grave, pero se debe diagnosticar y tratar.   

Es un virus de ADN que se transmite por la sangre (abuso de sustancias, tatuajes, piercings…), por el contacto sexual o de madre a hijo. Es un tipo altamente infeccioso, incluso más que el VIH. En estos casos el paciente tiene náuseas, vómitos, fiebre, fatiga, coloración amarillenta…  

En el 90% de los casos de adultos sanos se elimina en 3-6 meses por el sistema inmunitario. En infecciones crónicas necesitará un tratamiento continuo.  

Se transmite por el contacto sangre a sangre. La causa más común es el consumo de drogas intravenosas, es raro en contagio por contacto sexual. Una de cada cinco personas infectadas elimina el virus de forma natural. en el resto de los pacientes requerirán tratamiento.  

En la mayoría de los casos los síntomas no aparecen hasta que no se ha dañado considerablemente el hígado.  

Se debe acudir al médico cuando tenga alguno de los síntomas mencionados anteriormente. También si tienes un fuerte dolor abdominal que no te permite estar quieto.  

Hay ciertas enfermedades en las que el sistema inmunitario ataca partes del cuerpo y afecta al hígado. Estas son: 

  • Hepatitis autoinmunitaria. Es una enfermedad inflamatoria del hígado que provoca un aumento de marcadores sanguinos específicos y la presencia de autoanticuerpos. Se puede dar a cualquier edad. 
  • La cirrosis biliar primaria también es una enfermedad inflamatoria de las vías biliares intrahepáticas que se convierte en cirrosis en los casos más graves.  

En determinados pacientes la enfermedad hepática tiene un origen genético, es decir, han heredado un gen anormal que hace que sustancias se acumulen en l hígado y causen daño. Estas son algunas de ellas: 

  • Hemocromatosis genética. Es un trastorno causado por un defecto en la capacidad de regular la absorción intestinal del hierro. Este se acumula en los tejidos (incluido el hígado) y causa fibrosis y, posteriormente, cirrosis. Es muy común en hombres entre los 40-60 años. 
  • La enfermedad de Wilson. Se produce por una acumulación de cobre en el hígado.  

 

 

  • Consumo excesivo de alcohol 
  • Inyección de drogas con jeringas compartidas 
  • Tatuajes o piercing 
  • Relaciones sexuales sin protección 
  • Diabetes 
  • Obesidad 
  • Exposición a productos químicos 

Puede provocar graves complicaciones si no se tratan correctamente y desarrollar insuficiencia hepática, lo que pone en riesgo la vida.  

Estas son unas recomendaciones para reducir el riesgo de sufrir una enfermedad en el hígado: 

  • Beber alcohol con moderación 
  • No consumir drogas o no compartir agujas inyectables 
  • Vacunarse contra la hepatitis 
  • Hacer uso prudente de los medicamentos 
  • Evitar el contacto con la sangre o líquidos corporales de otras personas 
  • Usar aerosoles en habitaciones ventiladas y utilizar mascara al rociar insecticidas, fungicidas… 
  • Proteger la piel al usar insecticidas o productos químicos 
  • Mantener un peso saludable 

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